Aquellos #foreveryoung que viven para la fiesta sin importar si ya tienen canas, arrugas o falta de pelo. Alma de joven encerrado en cuerpo de adulto. Ellos son los chavorrucos y tienen algunas particularidades que disfruto compartir con ustedes. ¿Cómo saber si eres uno?

A continuación algunas de sus principales características.

Cuando se trata de ligar, con tantos años de experiencia, crees que puedes cautivar con frases como:

“No me digas que estás soltera, ¿los hombres a tu alrededor son ciegos?”

“¿Vienes mucho aquí? El socio del antro es de mis mejores amigos, cualquier cosa que se te ofrezca me echas un fon.”

“¿Te ofrezco un trago? Champagne para la señorita por favor.” Eso o de plano pides la botella entera con chispas.

Para llamar a una mujer les dices “chaparrita” o “flaquita”

Siempre quieres seguir la fiesta: aquellos tiempos de ir de cacería con tus amigos terminaros. Unos están casados, aún los solteros ya prefieren ir a un lugar tranquilo para platicar y no se desvelan como antes. Para ti eso apenas es el precopeo, cuando sugieres seguir la fiesta serás juzgado y todos preferirán ir a dormir. La solución de muchos, empezar a salir con el primo 7 años menor, ellos sí te podrán seguirles el paso.

Te insultas si te dicen señor y peor aún si te hablan de usted.

Te crees invencible: para curarte la cruda antes era suficiente comer unos chilaquiles y una bebida hidratante. Hoy en día no sólo pareces zombi si no que ya tienes gastritis y debes tomar medidas extremas para llegar con una cara decente a tu junta. Pero no pasa nada, valió la pena porque vives para el rock sin importar las consecuencias.

Eres mala influencia: tratarás de hablar con tus amigos para convencerlos de no casarse. En cualquier reunión familiar odiarás que te sienten con los adultos y preferirás irte a sentar con tus primos jóvenes a hablar de los antros de moda o a darles cátedra de cómo ligar.

Tienes muchos proyectos: el chavorruco aunque tenga un trabajo estable algunas veces tiene negocios alternos que lo harán millonario. Cada que llegas a una fiesta cuentas de un nuevo negocio, de los cuales ninguno se concreta.

¿Te sonó familiar? Si te sientes identificado, ¡felicidades! Eres un chavorruco.