En este siglo XXI las mujeres cada vez tenemos más oportunidades en todos los ámbitos de la vida. En el laboral es en el que más se ha marcado la diferencia al lograr puestos ejecutivos importantes y tener la solvencia económica suficiente para no depender de una pareja para poder sobrevivir.

Se ha dado este fenómeno de mujeres a quienes me gusta denominar #luchonas. Aquellas almas independientes cuya vida gira en torno al trabajo y a llevar un estilo de vida muy acomodado. Viajes, compras y libertad en todos los aspectos. En su mayoría mujeres simpáticas, guapas y con mucha ambición.

Pensándolo fríamente son unas excelentes candidatas para el matrimonio ¿no? ¿Qué más podrías pedir? Pues sucede todo lo contrario. Resulta ser que varias entre más chingonas más #solas y #devastadas con la tendencia a ser la tía de los gatos. Realmente parece ridículo, porque no es que no liguen o no tengan pretendientes. Sólo les pasa que cuando el asunto se empieza a poner serio con alguno el compadre sale huyendo o de plano desde el principio mejor ni lo intenta.

Primero eso y luego que al ser una mujer entera y feliz no se va a conformar con cualquier pelele y prefiere aplicar el “mejor sola que mal acompañada”, mucho más al ver relaciones de amigas que muy matrimoneadas pero con unos cuernos del tamaño de Rodolfo el Reno o que simplemente no son felices. Saben que casarse por casarse no está cool.

Pero entonces, ¿cuál es el problema? Parafraseando a varios amigos, es que los hombres se sienten intimidados. En mi pueblo se dice que les faltan huevos pero suena más bonito lo de la intimidación.

¿Es en serio? ¿Intimidados a qué? ¿A poder tener buenas conversaciones con tu mujer que no sean del manicure y el chisme de la vecina? ¿Poder construir juntos algo mucho mejor que si sólo fueras tú el solvento económico de la casa? De verdad no lo entiendo y a la vez pues sí, en esta sociedad machista donde la mujer está para servir y el hombre para proteger. Muchos me dirán que soy una exagerada, pero finalmente estamos a años luz comparado con otros países.

Una mujer en Europa que a los 27 años sigue viviendo en casa de sus padres es la excepción a la regla, en México si una mujer vive sola sigue siendo algo extraño, no digo que sea juzgada, pero la gente se sigue sorprendiendo. ¿Me equivoco? Además una cosa no está peleada con la otra, el ser exitosa y tener dinero, inclusive más que el hombre, no quita el querer sentirte protegida y apapachada. Seguimos siendo mujeres, ¡duh!

Lo que se necesitan son huevos amigos, hartos huevos para poder afrontar la idea de que tener una mujer completa en todos los aspectos es una mejor idea de lo que crees. Que no eres más “machito” porque ganas más que tu mujer o porque la ves vulnerable ante la vida.

Ahora, si lo que tienes es miedo de no estar a la altura pues haz lo que tengas que hacer para estarlo porque sí, las expectativas de las #luchonas son muy altas, y se dan el lujo de hacerlo única y exclusivamente porque ellas saben que un 10 no se puede juntar con un 6.

Fin del comunicado, expresé mi sentir 🙂 ¿estoy loca amigos?