Una manera fácil y barata para ir de Beijing a Shanghai es tomando un tren. Tempranito llegué a la estación donde literalmente me botó el taxista a media calle, rodeada de chinos que, por cierto, son bien atascados y se te meten en las filas. En el tren me di cuenta que son muy ruidosos, el compadre de enfrente no dejó de hablar por teléfono, yo sólo escuchaba “guanyu tin yong malin chonpu” y el señor que estaba sentado a mi lado yo creo que había comido harto frijol porque expedía olores peculiares a cada rato.

Con mi Google Translator le pregunté al apestoso a qué hora llegaría el tren, muy amable me respondió en inglés y al decirle que soy mexicana sonrío diciendo que su canción favorita es “Bésame mucho”, ¿qué onda con eso? Finalmente llegué a Shanghái a una de las estaciones más gigantes que jamás haya visto.

Logré llegar al “Hao Du Hotel Shanghai” que había elegido en booking.com, los comentarios eran buenos y las fotos lo hacían ver decente. La verdad es que estaba muy bien ubicado pero un poco naquito, la decoración era algo bizarra. Pero qué podía esperar si pague por dos noches 456¥ ($1230 aprox).  Lo más raro es que la regadera estaba junto con el escusado y el lavabo, de tal modo que cuando te bañas mojas todito, nunca entendí el por qué.

Quedé enamorada de la ciudad, aquí les dejo todas las recomendaciones para que sepan por qué.

Empecé dando un paseo en Tianzifang, es un lugar divino lleno de tiendas y bares. Una mezcla entre lo moderno y la esencia china en su esplendor. Lo que más me gustó fueron las tiendas de té.

Por la noche fui a Yuyuan Garden, es un jardín hecho por la dinastía Ming en el siglo XIV. La noche no podía estar mas linda con luna menguante de adorno. Es ideal para ir a ver tiendas y a tomar un té.

Un must es caminar en “The bund“, es el malecón que está a orillas del río Huangpu. La mejor zona para salir de noche ya que tendrás una vista espectacular de los edificios iluminados del otro lado del río. Para comer te recomiendo el restaurante “Lost Heaven”, bueno, bonito y el precio muy razonable.

Para empezar a calentar motores para la pachanga puedes pasar al “Pop American Brasserie”, tiene una terraza espectacular para contemplar la vista acompañada de un drink. 

Si te gustan los antros amarás como yo el “Bar Rouge”, tiene una terraza con una vista brutal. Curiosamente el día que fui era una noche mexicana, porque celebran el 5 de mayo, raro porque en México no hacemos mucho alarde. Nunca pensé estar en China cantando Maná o bailando salsa. Y por supuesto “Despacito” es el tema del momento allá también. Eso sí, los tragos son muy caros, una cubita en promedio te puede costar $250.

Otra opción de antro mega fresa es el “Mint”. El lugar tiene restaurante, bar y antro.

Durante el día la opción es caminar por la “Nanjing Road“, es una calle larguísima donde podrás encontrar las tiendas más exclusivas.

Al final de la “Nanjing Road” está el “Jin’an Temple“, es una caminata muy larga pero vale la pena llegar hasta allí. Es impresionante ver un templo con cientos de años de antigüedad rodeado de rascacielos.

Para ir a la zona de los edificios puedes tomar el ferry o el metro. Yo no tuve suerte porque había mucha neblina 🙁 pero hay muchos miradores para contemplar la bella vista.

World Financial Center, Shanghai

Definitivamente Shanghai me dejó gratamente sorprendida. Una ciudad multicultural con un estilo de vida al estilo puro estilo de Nueva York que no esperé vivir en China. No sabía que me esperaría exactamente lo contrario el día siguiente en Guilin. ¡Pronto les contaré!

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