En menos de una semana tomé la loca decisión de viajar a China, sin tener nada preparado más que un vuelo redondo a su capital, Beijing. Tuve mucho miedo de quedarme perdida en una plantación de arroz, afortunadamente logré sobrevivir. Es un viaje sumamente divertido y desafiante. A continuación leerán todo lo que necesitan saber para que se vuelvan locos y compren un vuelo al mundo del “no entiendo ni madres”.

Necesitas tramitar una visa para entrar a China, es bastante sencillo tienes que llenar un formulario, llevar tu pasaporte vigente y tu itinerario de viaje, en caso que vayas a visitar a alguien pídeles una carta de invitación. No tardan mucho en darlo, en mi caso al necesitarla con urgencia me la dieron de un día al otro pagando un poco más, me costo $1600. ¡Ojo! Si vas a Hong Kong solicita dos entradas ya que es como si salieras del país. Da clic aquí para más información.

En China esta prohibido el uso de Google y Facebook. Necesitas descargar desde tu país un VPN para poder usarlos. Yo use Betternet, es gratis y sirve para revisar correos rápidamente ya que no le dura mucho la conexión, hay mas opciones como Express VPN. En general hay WiFi en muchos lugares y sí se puede usar WhatsApp.

En China usan una app que se llama WeChat, ¡es una tremenda maravilla!, descárgalo ya que puede ser útil, es la manera en la que ellos se comunican y hasta puedes realizar pagos. Literal hace de todo, tienen todas sus redes sociales y hasta taxis pueden pedir. A lado de eso nuestro WhatsApp queda bastante mal jaja.

Si vuelas por United Airlines descarga su app para puedas ver películas y series desde tu dispositivo, de otro modo tendrás que pagar internet para bajarla o tendrás que chutarte las pelis que ponen en las teles. El vuelo es larguísimo, recomiendo pedir pasillo para que puedas moverte. Ya si eres pudiente pues vete en primera clase… a lo lejos se veía tan cómodo 🙁

El transporte es muy bueno, usa Ctrip para buscar vuelos y trenes.

No te preocupes por cambiar efectivo, puedes sacar dinero del cajero directamente, los de Bank of China tiene menú en inglés, y en muchos lugares aceptan tarjeta de crédito.

Tomar un taxi en China es una odisea, siempre toma la tarjeta de tu hotel y dásela al taxista con sonrisa que indique “no te entiendo ni maíz”, algunos son muy enojones y te irán diciendo letanías. Probablemente estén diciendo poesía pero a nuestros oídos suena como mentadas de madre. En dos ocasiones me bajaron y no me quisieron llevar. No te preocupes, es seguro. Fíjate bien que use el taxímetro porque a algunos les gusta chamaquear. Por cierto, manejan horrible.

La maravilla del mundo moderno se llama Google Translator, antes de tu viaje descarga los idiomas y lo podrás usar aún sin internet.

Si haces escala en Estados Unidos procura correr ya que generalmente migración se atasca y puedes perder tu vuelo. Si no hubiera sido por buenas almas samaritanas que me dejaron pasar en la fila no hubiera llegado a tiempo. Para acabarla de amolar de regreso me mandaron al cuartito de interrogatorio, lo cual me quitó más de una hora, lleva suficiente tiempo entre vuelos para no perderlos.

Mis amigos chinos no sé qué tienen que escupen todo el santo día. No me pude acostumbrar a ello, prepárate mentalmente, no es fácil.

Son buenas personas, tenemos diferentes costumbres pero siempre me sentí segura, aún caminando sola en la noche, ni quien me hiciera caso. Algunos te pedirán una foto y te sentirás famoso.

La clave del éxito es confiar, en los tours son un poco impuntuales pero llegarán, no entres en pánico. Además entre tantas personas alguno hablará inglés y te sacará del apuro en el que estés.

La comida china es muy rica, a veces, si no eres muy abierto a lo exótico te recomiendo cargar con barritas energéticas para no morir de hambre. Yo dejé de cenar dos días seguidos para no arriesgar jajaja, sirve de detox. Ya si eres super chillón y no quieres probar nada, no te preocupes, en casi todos los lugares hay KFC y McDonald’s. No comen ratas y escorpiones cotidianamente, es más mito y siempre podrás pedir un arroz frito.

Los baños son una mentada de madre, rara vez hay papel y el jabón brilla por su ausencia. La mejor noticia es que no hay escusados, son hoyos en el piso que generalmente están mojados y apestosos. Siempre carga con papel y gel antibacterial. La neta me quedé en shock al pensar cómo las viejitas se rifan haciendo la sentadilla. Siempre me dio miedo perder el equilibrio y caerme jajaja.

La mejor noticia de todas, ¡es barato! Lógicamente depende de dónde te hospedes pero podrás comer un pato super elegante con unos $300 pesos y una comida normal en promedio te costará $150. Ya si te pones aventurero con $50 puedes hacer maravillas. Para ahorrar más hay que usar el transporte publico. Si le estudias bien a donde vas es muy fácil de usar. Los taxis también son bastante accesibles, por ejemplo, el que me llevó al aeropuerto de casa de mi prima en el centro de Beijing me cobro 80¥ ($216 aprox) por media hora de camino… Bastante decente comparado con Europa.

Los aeropuertos son gigantes y los filtros de seguridad súper estrictos, vete con mínimo dos horas de anticipación ya que llegar a tu puerta de embarque te puede llevar mas de una hora. No permiten pasar encendedores en el equipaje de mano, así que ni cargues con el zippo que te regaló tu abuelito porque te lo van s quitar.

Es un viaje sumamente  divertido y bizarro. Próximamente les estaré compartiendo a detalle mi experiencia en Beijing, Shanghai, Guilin y Hong Kong.